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The Strad Club - Interiorismo por PF1Interiorismo

Esa es la eterna pregunta de cualquier restaurador. Tras escuchar a grandes gurús del sector, la conclusión que siempre existe es el factor humano.

En los últimos años hemos vivido un boom gastronómico, en el que lo que hacía excepcional un restaurante era su chef, el equipo de cocina y sus platos, todo giró en torno a ese mundo. Y evidentemente, sin una buena cocina un restaurante no puede tener éxito, pero no es el único factor. Operatividad, procesos, gestión de equipos, eficiencia en cocina, digitalización y marketing son palabras clave a tener en cuenta por un negocio de hostelería. Tampoco debemos olvidar el factor humano, que cada vez más es un pilar indispensable.

La tendencia actual del mercado se orienta hacia la experiencia del cliente, que hasta hace poco se basaba únicamente en una experiencia gustativa, ahora se vive a través del trato con el personal de sala y a través del entorno, algo en lo que el interiorismo tiene mucho que decir.

Los interioristas somos un eslabón más de esta cadena y juntos creamos espacios que cuentan una historia y que transmiten sensaciones al cliente activando los cinco sentidos, convirtiendo así la experiencia en algo global, y sobre todo, perdurable en el tiempo. Para reforzar mi argumento pienso en la franquicia The Strad Club creada por Urban Planet.

The Strad Club

El concepto de The Strad Club procede de Reino Unido está inspirado en los bares de dardos, adaptados a nuestro país y redefiniendo el concepto sin olvidar el factor gastronómico, creando un mix experiencial de ocio activo y comida de calidad. Todo unido con nuevas tecnologías, especialmente de recreativos y con un espacio que afiance la experiencia.

concepto de The Strad Club

PF1 Interiorismo ha creado dos locales con líneas diferentes. La idea inicial para el primer local de esta franquicia, madurada conjuntamente con el cliente, era la de un concepto de pub inglés y un club en el Manhattan de los años 20, sin olvidar el espíritu de la marca Urban Planet. Hablamos de un local con un marcado aire urbano y desenfadado, pensado para crear experiencias con comida sugerente, buena música y compañía. Un lugar para disfrutar del grupo de amigos de manera sana y saludable.

El diseño acompaña al cliente en toda su experiencia, desde el mostrador creado como un tótem de mármol, la maraña de luces en el techo que impacta al acceder al local, los neones distribuidos por las zonas de juego, hasta las lámparas diseñadas ad hoc para el establecimiento.

Esta franquicia es idónea para aportar personalidad a la restauración de cualquier hotel, consiguiendo una mayor rentabilidad.

El segundo establecimiento que se diseñó se pensó desde una perspectiva totalmente diferente, con un estilo joven, urbano, desenfadado y muy canalla, que transporta al cliente a través de los Ochees (zona de juego) por diferentes ciudades del mundo en las que puedes practicar deporte extremo, en un concepto de ocio más diurno.

Tecnología adaptada a los dardos, Ochees. Fuente de la imagen: PF Interiorismo

La mayor innovación de estos locales está en la tecnología que no se ve. Los Ochees fueron creados gracias a un magnífico equipo técnico y, aunque parecen simples ‘cajas’, cuentan con un alto nivel de digitalización que aporta un plus a la experiencia y que, gracias a la conexión con unas tablets permiten al usuario involucrase al máximo en el juego.

Para finalizar sólo podría añadir: experiencia, experiencia, experiencia.

Loli Moroño, Directora Creativa PF1 Interiorismo

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Cómo rentabilizar los espacios olvidados de un hotel 1 59

Habitación de hotel en buhardilla

Hemos de plantearnos ¿Cuántos espacios tenemos en nuestro hotel que realmente no se utilizan? Nos referimos a espacios que no se les presta ninguna atención. ¡Piénsalo, porque podemos generar nuevos atractivos!

Al pasear estos últimos años por nuestras ciudades hemos detectado que muchos edificios, incluso emblemáticos o no, han modificado sus usos siguiendo las nuevas demandas del mercado. Esta corriente ha sido latente en edificios con un uso previo, como hospitales, escuelas, faros, conventos, residencias de estudiantes o religiosas y, sobre todo, viviendas, en los que se han generado nuevas oportunidades destinándolos a uso hotelero.

Cuando se presenta un reto de esta envergadura, el respeto por la personalidad y la historia de la instalación tiene máxima prioridad. Teniendo que volver a revisar sus circulaciones, redistribuir espacios cuidando todos los elementos propios protegidos y, sobre todo, poniendo en valor la personalidad de la instalación. Al adaptar las nuevas distribuciones con todas las exigencias, tanto normativas como operativas para el desarrollo de la actividad, se generan unos espacios difíciles, sin contenido, en resumen: “Espacios muertos”.

Por enumerar alguno de ellos: Los que se generan por la forma específica del edificio, simplemente al intentar respetar algunos de los elementos estructurales, como núcleos de comunicación, o incluso por las diferencias de cotas al unir edificios colindantes. Los bajo cubierta, que en muchos casos eran antiguos almacenes. Zonas de residencia del personal de servicio de la finca. Almacenes en sótanos. De todos estos espacios queremos destacar uno sobre los demás: los patios de luces, tanto propios como comunitarios. (Son espacios vacíos generados por edificios colindantes de viviendas u otros negocios).

Rentabilización de los espacios olvidados de un hotel

¿Cómo enfrentarnos a este reto?

Estamos seguras de que lo primero que estáis pensando es que existe un conflicto de intereses entre el disfrute del patio de luces frente al descanso de los huéspedes. Totalmente de acuerdo. Hace años era habitual la contaminación acústica, pero hoy en día las normativas nos exigen un acondicionamiento acústico que protege al usuario de las habitaciones, para que no vea interrumpido su descanso por la actividad del nuevo espacio.

Otro de los truquillos que podemos usar es intentar, en la medida de lo posible, orientar las circulaciones alrededor de esos patios, para que las habitaciones estén más aisladas, además de reforzar el espacio mediante barreras acústicas. En caso de que se nos permita, se pueden cubrir con cerramiento acristalado, vegetación o tejidos, que nos ayudan a mitigar el sonido. Son espacios perfectos para generar contenido, como salas de fitness, exposiciones de arte, lectura, trabajo y, sobre todo, lugares de conversación para compartir pedacitos de vida.

Propuesta para patio de luces del Hotel Lux Santiago

Desde PF1 Interiorismo nos gusta crear pequeños oasis en los que puedas dejarte llevar. Desde botánicos o espacios tematizados, a espacios más conservadores, pero sin descuidar la importancia de generar contenido y resaltar la personalidad propia del espacio. Nos gusta decir que creamos “Espacios para alimentar los sentidos”. Pero sin duda, el reto mayor desde nuestro punto de vista se presenta cuando nuestro patio lo compartimos con un edificio de viviendas u otros negocios: el reto se acentúa, debido a que en muchos de esos casos los edificios se encuentran a escasos metros uno del otro, generando fachadas sin intimidad para nadie. En estos casos, nos encanta utilizar como recurso las segundas pieles sobre nuestra fachada, separadas o no, mediante celosías, transparencias o simplemente con superposición de planos en diferentes materiales, para crear profundidades. Este es un buen momento para colaborar con un artista que nos ayude a empoderar nuestra intervención. No está en nuestra memoria, pero en su momento alguien rompió con lo establecido, desconozco quién y cuándo, pero alguien valiente se atrevió a proponer, generando contenido y, por consiguiente, oportunidad de negocio en las terrazas. Zonas que se descartaban como ubicación de espacios de ocio y restauración.

Los patios de luces

Hoy en día, en nuestras ciudades hay grandes terrazas, incluso con identidad propia, que están generando una nueva fuente de ingreso para el hotel siendo un verdadero éxito. Los problemas a los que se enfrentaban eran similares a los que nos enfrentamos en el caso de los patios de luces:

— Conflicto de intereses entre ocio y descanso, al estar muy cerca de las habitaciones

— Dificultad para que funcione un local de ocio-restauración en pisos superiores.

— La convivencia con muchas zonas técnicas.

Al final, si al público se le ofrece un plus, acaban siendo cómplices, ayudándonos a romper con todo lo establecido. Demos una oportunidad a los eternos olvidados, nuestros queridos patios.

 

Autora: Loli Moroño, Directora Creativa PF1 interiorismo